Un brevísimo vistazo a este viejo
geómetra es suficiente para imaginar lo complicado que les resultaría a los
pobres templarios, jugar sobre las "30 casillas" de la concha de un
Nautilus al Juego de la Oca, aún teniendo este solo 63 casillas... Sin
embargo en esta espiral la madeja se enreda y cefalópodo, Oca y templarios
acaban atrapados en afirmaciones que parecen sentar cátedra:
"Una reciente corriente de investigación, atribuye su origen a los templarios, durante el siglo XII, los cuales usarían para sus ratos de ocio en Jerusalén las conchas del "Nautilus", al cual le asignarían, aparte del componente lúdico, un mensaje criptográfico, que sólo determinados miembros de la Orden, eran capaces a descifrar. Las 63 casillas del juego corresponderían a las oquedades de la concha del nautilus, que originariamente se utilizaba como tablero."
"En relación
al Juego de la Oca, cabe señalar que las casillas se corresponderían con las
oquedades de la concha de un nautilus..."
"Se piensa
que las 63 casillas de las que consta el juego corresponden a los 63 espacios
que hay en las conchas de los "nautilus", que originariamente era lo
que se utilizaba como tablero."
"Otros
relacionan el juego de la oca con los templarios, los cuales utilizaban los 63
espacios de las conchas de "Nautilus" para dibujar mensajes
criptográficos que sólo los miembros de la orden sabían leer."
Si queremos
relacionar el Nautilus con el Juego de la Oca y con los pobres caballeros del
Templo habría que tomar otro camino:
El caparazón de este
"marinero" (ναυτίλος) experto en Geometría, dibuja la espiral logarítmica que sorprendió tanto a Descartes y
que resulta imposible trazar solamente con regla y compás... salvo para
algunos "iniciados" como el pintor y grabador renacentista Alberto
Durero, que hará publica en 1525 la descripción de cómo obtener una aproximación
a esta espiral. Lo logra a partir del rectángulo áureo, un espacio geométrico que expresa
el Número de Oro.
Geometría de la más
sagrada… la misma que permaneció oculta, a la sombra de los Templarios, en el secreto guardado por los artistas
medievales y que sobrevivió a una noche oscura iluminada por hogueras. El
Arte Sagrado es creación de Vida y tarde o temprano renace.
Los Ritmos y
Proporciones de la Gran Madre que se manifestaron en los Templos y en las almas
de la Edad Media renacerán con el Quattrocento. En 1463 Cosme de Médici
recupera y encarga traducir el Corpus Hermeticum.
En 1498 Fray Luca de
Pacioli precursor del cálculo de
probabilidades, y autor de tratados sobre matemáticas y magia, juegos de azar o ajedrez, publica de Divina
Proportione, ilustrado con los
dibujos de su amigo Leonardo Da Vinci en el que, entre otras cosas, se estudia
el Número de Oro.
Es la época en la corte de Ludovico “il Moro” donde comparten estrategias, atanores, juegos y fiestas con Catherina Sforza, sobrina natural del duque, y bisabuela de Francisco I de Médici aquel duque de la Toscana que poco interesado en la política, se dedicó más a las artes y las ciencias… a la investigación, a la alquimia, a la arquitectura y que le hace llegar a Felipe II un Juego de la Oca...
Es la época en la corte de Ludovico “il Moro” donde comparten estrategias, atanores, juegos y fiestas con Catherina Sforza, sobrina natural del duque, y bisabuela de Francisco I de Médici aquel duque de la Toscana que poco interesado en la política, se dedicó más a las artes y las ciencias… a la investigación, a la alquimia, a la arquitectura y que le hace llegar a Felipe II un Juego de la Oca...
Se trataba de un rectángulo áureo en el
que una espiral, enroscada como una serpiente milenaria,
buscaba de nuevo su Centro al ritmo de una danza de Aves…
Todo un "mensaje
criptográfico” al primer vistazo sin tener que poner a unos
pobres caballeros a jugar en sus ratos de ocio con las conchas de la playa. Es
en ese espacio rectángular que expresa el ritmo y la proporción que utiliza la
Naturaleza en su desarrollo, será donde los artistas del Renacimiento dibujen
el “corpus hermeticum” de la Gran Madre o de Nuestra Señora de Oca… o del
Temple. Fuente, Vasija o Grial de donde mana la Vida.
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Hace unas horas Daniel Shechtman, quien “tuvo que luchar una
dura batalla contra la ciencia establecida", recibía el Premio Nobel de
Química 2011, por un trabajo que “alteró fundamentalmente la concepción de los
químicos acerca de la materia sólida.”
"Cuando los
científicos describen los cuasicristales de Shechtman, utilizan un concepto
derivado de las matemáticas y del arte: el Número Áureo, que despertó el
interés incluso de los matemáticos de la Antigua Grecia. En los cuasicristales,
por ejemplo, la relación entre distancias entre átomos está relacionada con ese
número áureo”, explica el Premio Nobel en una entrevista.







































