A finales del año 2004 ya he completado el grabado del "Juego de la Oca" con el texto impreso y las carpetas. En apenas 3 meses y después de 7 años en Madrid, los acontecimientos me obligan a trasladar mi vida a Toledo. Incertidumbre y contrariedad.
La primera noche me zumbaba el silencio en los oídos. Al amanecer me despertaron los estorninos, las palomas y los grajos del cercano tejado de la iglesia. Y Tara en la puerta pidiendo salir... tan temprano, tan Enero. Una vez más es ella la que guía, la que decide el itinerario. Bajamos por la Cuesta de San Cipriano, dejamos atrás los baños árabes y llegamos al río, donde me esperaba "la primera casilla"...
